Se anticipa con un perfume en el aire,
con una atmósfera enrarecida.
Disfraza el día de noche,
tiñe el cielo de un gris plomizo impenetrable.
Unos bombos anticipan su llegada,
los flashes quieren capturar el momento.
El momento mágico en el que
el agua del cielo
el agua del suelo
bailan en sincro
dibujan círculos concéntricos.
El viento cómplice
revuelve los cabellos,
conspira contra los paragüas
y nos deja ahí
indefensos
ante ese espectáculo maravilloso.
Y nos refugiamos
nos acurrucamos
empapados, húmedos, despeinados
bajo algún techo
y somos los mismos
cómplices también
por un ratito.
Hasta que pase la lluvia,
y la tormenta siga.
domingo, 22 de febrero de 2009
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3 comentarios:
Volví.
:)
volviste y de qué forma... que me ha gustado mucho esta entrada... y a quién no le ha pasado.. esconderse en el techo de una farmacia...
salu2
Volví yo también! Jiji...
Cómplices se parece al sexo! :D
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