Lo miraba sin entender demasiado. Sus gestos indescifrables, su mirada perdida, su silencio profundo. Concentrándose para escuchar algún sonido, como si la telepatía fuera posible. Estudiando cada uno de sus movimientos, midiendo la cercanía de sus manos, tomando la temperatura del ambiente.
Qué enigma escondería, qué misterios habría en ese, su mundo. Una tormenta de preguntas, de dudas, de incertidumbre. Ninguna respuesta, sólo conjeturas.
En eso estaba cuando él giró para mirarla. Y el velo helado de sus ojos desapareció. Sus labios dibujaron una sonrisa. Y con una caricia él le preguntó si estaba bien.
Señales de vida de ese mundo extraño.
Pero él volvería allí, porque ese era su lugar.
Y ella... ella en el fondo no quería acertijos resueltos.
Qué enigma escondería, qué misterios habría en ese, su mundo. Una tormenta de preguntas, de dudas, de incertidumbre. Ninguna respuesta, sólo conjeturas.
En eso estaba cuando él giró para mirarla. Y el velo helado de sus ojos desapareció. Sus labios dibujaron una sonrisa. Y con una caricia él le preguntó si estaba bien.
Señales de vida de ese mundo extraño.
Pero él volvería allí, porque ese era su lugar.
Y ella... ella en el fondo no quería acertijos resueltos.
2 comentarios:
Será que ella ahora está en un lugar más templado, con más calor de abrazos, con más rayos de sonrisas...
No esperemos que se resuelvan los acertijos, pero deseemos que cuando pase la tormenta y se abran los capullos él quiera sumarse a la ronda!
De eso se trata la magica que conllevan los seres... No resolvamos los acertijos, se perderan los encantos.
Nuestra existencia de donde nos encontramos y como lo hacemos se pierden frente a ese inmenso mundo magico lleno de enigmas que es el amor.
Ahora bien... ¿Que es el amor?
...
Ye.
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