Tengo un lugarcito adentro mío.
Y da la casualidad que justo, qué curioso, tiene tu forma.
Tiene el número justo para tus pies. El talle de tus pantalones y camisas. El lugar indispensable para el libre movimiento de tus manos. La forma de tus labios. La curvatura de tu nariz. La transparencia de tus ojos.
Es un recinto especial, pocos han tenido la oportunidad de moldearlo a su gusto.
Y ahora vos, y sólo vos, podés llenarlo. Otro estaría incómodo, apretado. O dejaría espacios libres, sin uso.
Es mi lugarcito. En mí. Para vos.
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